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Por un puñado de chelines

Hoy vamos a hablar de cervezas escocesas, al hablar del Reino Unido muchos de sus usos y costumbres nos resultan realmente extraños (me imagino que a ellos les ocurrirá lo mismo, ya sabemos que conducen por la izquierda y que muchas de sus unidades de peso, medida y longitud difieren de las nuestras (onzas, galones, yardas etc).

Escocia es el país más septentrional del Reino Unido, Cubre el tercio norte de la isla de Gran Bretaña. El Reino de Escocia surgió como un estado soberano independiente en la Alta Edad Media y continuó existiendo así hasta 1707.

Por herencia en 1603, James VI de Escocia se convirtió en rey de Inglaterra e Irlanda, formando así una unión personal de los tres reinos. Posteriormente, Escocia entró en una unión política con el Reino de Inglaterra el 1 de mayo de 1707 para crear el nuevo Reino de Gran Bretaña.

Las cervezas en Escocia son claramente herederas de la tradición británica, con la que comparten historia y tradiciones. Escocia es un país de tradición céltica y, como en todos de este tipo, la cerveza ha estado y está muy presente en la vida diaria, en contraposición al vino en los países mediterráneos.

En Escocia hoy se pueden beber  muchos tipos de cerveza, de hecho es un territorio importante en la nueva revolución craft con grandes nombres como Brewdog u Overtone  y mantiene nombres históricos en el mundo cervecero como Tennents o Belhaven.

 

Las cervezas de tradición escocesa suelen ser más maltosas que sus primas inglesas, con un carácter más dulzón, ligeramente lupulada y de color rubí.  Los estilos que reconocemos hoy como típicamente escoceses surgieron a fines del siglo XVIII.

Según el libro de estilos BJC  las ales escocesas en cuestión fueron denominadas: ligera, fuerte y de exportación, eran cervezas de alta fermentación bastante oscuras y enfocadas en la malta. Los perfiles de los tres tipos tienen características muy similares entre ellos, Las diferencias empiezan en sus densidades y volúmenes alcohólicos, Cuando la densidad aumenta, también lo hace el carácter de la cerveza de cada tipo en cuestión.

 

En este sentido podemos diferenciar cuatro tipos de cerveza claramente escocesa:

  1. Escocesa ligera (Scottish light ó 60/-)

Son herederas de las antiguas ‘twopenny’ o ‘table beers’ las cervezas de mesa, para beber todos los días que solían ser las más baratas a las que el pueblo normalmente podía acceder. Era la cerveza utilizada para calmar la sed de los campesinos durante las arduas jornadas en los campos. El término Light se refiere su densidad no así al color pues tienden a ser levemente más oscuras que las otras dos exponentes de estos estilos. Son muy suaves y de muy bajo contenido alcohólico. Es una cerveza centrada en la malta, generalmente acaramelada. Presentan normalmente bajo amargor y carecen de gusto y aroma a lúpulo. Pueden tener cierto regusto a maltas tostadas. Tienen baja carbonatación. Buena retención de espuma y bajo nivel alcohólico (en torno al 2,5-3.2%).Muy difícil de encontrar fuera de Escocia.

        2. Escocesa fuerte (Scottish heavy ó 70/-)

Es una cerveza que sigue centrada en la malta. Generalmente acaramelada y los lúpulos se utilizan solo para apoyar y balanceara a la malta, suelen tener un color cobre pálido a marrón muy oscuro, clara con espuma cremosa de baja a moderada color blanquecino, con un cuerpo bajo medio, lo sabores nos recordaran a pan, caramelo o maltas tostadas, es principalmente un producto de barril y el carácter a humo es inapropiado. La verdad es que las descripciones son muy parecidas, salvo por las densidades es decir, el alcohol. En este caso estaríamos hablando de una media de 3,2 a 4%.

        3. Escocesa de exportación (Scottish Export o 80/-)

Cuando antiguamente, en la época colonial se empleaba el término “de o para la exportación” lo que querían transmitir las cerveceras escocesas, es que eran cervezas más potentes, es decir era una versión similar a la cerveza que fabricaban pero con más fuerza y alcohol.

Esto indicaba que se la  consideraba lo suficientemente potente como para soportar largos viajes en barco sin estropearse. Era un sinónimo de buena calidad. Aunque hoy en día ya no sea así. Como sus hermanas la impresión general es dulce, con carácter a malta y a caramelo con amargor bajo a medio, sin sabor ni aroma a lúpulo, con cuerpo pleno y viscoso con color de ámbar a marrón oscuro con baja carbonatación. Su nivel alcohólico se sitúa en un entorno de 4-6%.

 

Cuando nos ponemos a indagar en la historia de las cervezas escocesas podemos comprobar que todas estas definiciones están  confusas y todo es más complicado, pero  en salud y birras vamos a seguir las directrices del BJCP (Libro de estilos).

Tenemos otro estilo de cerveza conocido como Scotch Ale, que es una versión mucho más potente que sus primas  las tres Scottish Ales, y se la conoce con el sobrenombre de ‘Wee Heavy” .

En este sentido el término “wee” significa pequeñito algo así como un pellizco, y heavy algo fuerte, es decir un pellizquito de una cerveza potente.

En el siglo XIX existía una cerveza extraordinariamente fuerte (con una densidad inicial muy alta) llamada Fowler’s Twelve Guinea Ale (el barril costaba 12 guineas).

La cerveza, al ser tan fuerte, se tomaba en botellas pequeñas (conocidas como “wee”, palabra antigua para referirse a “small”) y a la botella de esta cerveza se la empezó conociendo como las wee heavy. Con el paso del tiempo los términos  Scottish Ale y Wee Heavy acabaron definiendo a los estilos más escoceses y hoy se las conoce por estos nombres incluso en la guía de estilos (BJCP).

Etiqueta de la Fowler’s Twelve Guinea Ale

           4.Wee Heavy o ale escocesa fuerte.

Son cervezas dulzonas, con un extraordinario carácter a malta y caramelización evidente, que generalmente varían en color desde cobre claro hasta marrón oscuro. Tienen un alto contenido de  alcohol en volumen que varía desde el 6,5 al 10% pueden saborearse en la sobremesa o en el postre. Poseen aromas a malta y caramelo son cervezas plenas, maltosas y dulces donde el sabor a lúpulo es muy escaso y los esteres pueden sugerir ciruelas, pasas de uva o frutas secas.

Históricamente a finales del siglo XIX y principios del XX popularmente a los diferentes tipos de cervezas escocesas dependiendo de su contenido en alcohol se las conocía como 70, 80 y 90 chelines, es decir la gente las  nombraba según los chelines que costaban (en inglés, shillings o su símbolo /-), así que tenían las mas suaves conocidas como 60 shillings (o 60 /-abreviadamente) y después y  según subían de fuerza tenían las de 70/- y 80/- chelines.

La parte “/-“se leería como “Shillings” o también “Bob”, con lo que la gente pediría por ejemplo “Una pinta de ochenta Bob,”.

Este sistema de precios se basaba en el grado alcohólico de cada cerveza. El método utilizado era pesar el famoso barril Hogshead (254 litros) para determinar el precio. Dependiendo del peso se determinaba el valor impositivo, que  estaba determinado por la densidad inicial de la cerveza a gravarse. Así una Scotch Ale se valuaba entre 90 y 160 Shillings (Chelines), una Scottish Export Ale en 80 Shillings, una Scottish Heavy Ale en 70 Shillings y una Scottish Light Ale en 60 Shillings.

La gente empezó a denominarlas en base a su precio de factura por barril en chelines que más o menos designaban el contenido de alcohol de la cerveza. Este sistema se popularizó a principios del siglo XX, cuando los impuestos permanecieron estables por un período de alrededor de diez años.  Dentro de las cervecerías los trabajadores solían identificar la calidad de las cervezas de acuerdo al impuesto que debían pagar los barriles, así estas marcas eran 60/-, 70/-, 80/-, etc. Los barriles de cerveza que salían de la cervecería, fueron paulatinamente reconocidos por estas marcas e se hacían en los barriles y fueron los propios consumidores los que comenzaron a llamar a estas cervezas como 60/-, 70/-, etc. Así fue como se popularizó y consolidó esta clasificación.
Posteriormente los barriles superaron en valor monetario a esta escala y las cervezas fueron cada vez más diluidas. Sin embargo esta clasificación, ya obsoleta, siguió utilizándose como sinónimo de calidad de las cervezas y fue legalmente reconocida como tal en el año 1914 y se siguió utilizando durante muchos años. Hoy en día queda como una costumbre curiosa y algunas cerveceras tradicionales siguen usándolo.

Empezábamos hablando de las extrañas costumbres británicas y no menos extraño era su antiguo sistema monetario, Los británicos rechazaron el sistema decimal durante mucho tiempo porque lo veían demasiado complicado.

Para definirlo empecemos por la moneda base, la libra esterlina, llamada así por el tipo de plata que componía la libra original, la «plata esterlina», una aleación con más de un 90 % de plata y el resto de otros metales. Como es natural esta «moneda» de unos 300 gramos de peso no existía realmente, pero era una unidad de cuenta a la que hacían referencia el resto de monedas.

El chelín era una moneda fraccionaria de la libra Veinte chelines hacían na libra.

Después tenemos el penique que es una moneda fraccionaria del chelín, con lo que doce peniques son un chelín.

Pero aun tenemos alguna moneda fraccionaria más, por ejemplo la corona. Una corona valía cinco chelines, lo que daría un total de cuatro coronas en una libra, Y para acabar de rematar el tema nos aparece otra la guinea. ¿Y cuanto vale una guinea?, 21 chelines, esto es una libra y un chelín. Aunque la moneda física desapareció a principios del XIX residualmente aun se siguen contabilizando operaciones en guineas, ya que se considera un moneda más elegante y propia de caballeros.

Y decían que el sistema decimal era demasiado complicado.

El «Día decimal», que fue el 15 de febrero de 1971, se puso fin a este lío y se dividió la libra en cien peniques y se puso un poco de orden.

Así que para no liar más la cosa os aconsejo que vayáis a vuestro bar favorito y pidáis una cerveza para despejaros la mente y brindad con salud y birras.

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