Aunque no muchos en España también tenemos acontecimientos relevantes relacionados con la cerveza. y lo ponemos entre comillas porque aunque en aquella época no existia España como tal, y si las coronas de Castilla y Aragón por lo que vamos a hablar de modo genérico.

Vamos a intentar indagar sobre la primera cerveza “española” en el continente americano porque anteriormente ya existían bebidas parecidas a la cerveza tal y como la conocemos, es decir bebidas procedentes de la fermentación de cereales que dentro de lo rudimentario de su elaboración podrían asemejarse a la cerveza;

Además debemos suponer que en el asentamiento vikingo de Terranova (L´Anse aux Meadows) la hubiese, ya que los vikingos eran un pueblo que conocía y bebía cerveza, pero nosotros vamos a centrarnos en la primera cervecera asentada en el nuevo mundo después del descubrimiento de este continente para el viejo mundo por Cristóbal Colon.

Algunas de las bebidas existentes antes de la llegada de los españoles eran el tesgüino, el sendecho, o las chichas, procedentes todas ellas de la fermentación del maiz.

Bebidas como el Tesguino o las chichas ya existian en la época precolombina

Por otra parte Dentro la cultura vikinga la cerveza ocupa un lugar relevante, tenían varios tipos de cerveza, tales como el hidromiel que consumían de manera habitual. Pero además existen evidencias de otras clases de cerveza que tomaban. Algunas de estas cervezas estaban adicionadas con algunos alucinógenos, como el cornezuelo de centeno, que contiene un alto contenido en compuestos del ácido lisérgico, la base de la conocida droga sintética LSD y también  con beleño negro que inducia a creer a quien la consumía que podría volar, o la Belladona que causaba furia y violencia con carcajadas delirantes.

Según su religión la aspiración de un gran guerrero vikingo es la de ser elegido para luchar junto a los dioses en el Ragnarok (la gran batalla apocalíptica final contra los gigantes), y para ello debe demostrar su valentía, su furia y su fiereza. Es muy probable que gran parte de la fiereza vikinga procediese en gran parte de estas “cervezas” y sus condimentaciones. Además en el Valhala, el paraíso de los vikingos  en la que Odín daba cabida a los mejores guerreros  caídos en batalla, y cuyo mayor deseo era poder morir blandiendo una espada. Había una cabra gigante de cuyos pechos manaban de forma continua litros y litros de cerveza.

En los barcos vikingos “Drakkar” transportaban entre otras mercancías y los botines de guerra, toneles con cerveza, con lo que en sus viajes tanto a través de toda Europa, como cuando llegaron a Groenlandia y Terranova, es lógico que la llevasen.

Emplazamiento vikingo en L ´Anse aux Meadows en Terranova

Pasados unos siglos, ya metidos en el siglo XIV. Nos trasladamos a la península ibérica.

El 23 de agosto de 1541, Don Alonso de Herrera, de Sevilla,  presentó una solicitud para establecer una cervecería española en Nueva España, que es como se llamaba México en ese momento. Su aplicación fue debatida en el Consejo de Indias, que fue la institución que  Carlos V, Rey de España y el Sacro Emperador Romano, utilizó para administrar sus territorios de América del Norte.

Al año siguiente en la ciudad de Nájera, el 6 de junio de 1542, Alonso de Herrera firmó un contrato con la Corona que le daba la oportunidad de establecer su cervecera en el  nuevo mundo.

El trato con la corona fue este: Alonso de Herrera recibió una licencia para elaborar cerveza en las “Indias” aparentemente era lo que estaba escrito en el acuerdo, exclusivamente por un período de veinte años.

Estaba obligado a pagar un tercio de sus ganancias en impuestos, supervisado por el virrey, Antonio de Mendoza. El precio de la cerveza se estimó en 6 reales (20.1 gramos de plata) por arroba “(unos 11.5 kg).

La Corona, a cambio, lo convirtió en Corregidor (gobernador de distrito) dentro de la Ciudad de México, donde se encontraba la hacienda “de El Portal”, el sitio de la cervecería. Esto le permitió, entre otros privilegios acceso a las importaciones libres de impuestos especiales. El acuerdo también estipulaba que se le permitía elaborar otros bienes como aceite de naveta.

El 12 de diciembre de 1543, Mendoza le concedió formalmente permiso para construir su cervecería, y comenzó de inmediato. También le otorgó a Herrera “tierras para cultivar lúpulo y otras plantas necesarias”.

Alonso de Herrera contrató a cerveceros flamencos, que trajeron “aparejos, calderas y otros equipos necesarios para la elaboración”. Según los términos del acuerdo, la Corona también había acordado que Alonso de Herrera asumiría los costos de los trabajadores que llevó consigo. Pero también recibió una exención del pago de cualquier impuesto de importación sobre lo que se transportaba desde y hacia España, y también se le dieron doscientos esclavos de Portugal, Cabo Verde y Guinea, que serían utilizados para la construcción de la cervecería.

Aparentemente las cosas no fueron tan bien para la primera cervecería comercial española en el continente americano. La cervecería Herrera tuvo problemas durante sus primeros años, ya que el consumo de alcohol estaba altamente regulado por las autoridades, y la nueva cerveza tuvo que competir con las bebidas nativas. También fue más caro debido a la falta de ingredientes. Sin embargo, la bebida se fue asentando poco a poco, ya que era bebida por las autoridades coloniales, lo que llevó a otros a quererla también. Herrera trabajó para expandir su fábrica de cerveza y la tierra en la que se cultivaron el trigo y la cebada.

A largo plazo, la fábrica de cerveza de Herrera no sobrevivió, y la producción de bebidas de estilo europeo como la cerveza y el vino fue fuertemente gravada y regulada por España para proteger los mercados nacionales. El propósito de esto era hacer que los coloniales importasen estos productos de Europa.

Herrera  envió generosos obsequios al emperador Carlos V, y al virrey Antonio de Mendoza se le suministró toda la cerveza que podía beber, lo que debía haber ayudado  a “engrasar la maquinaria de la burocracia”

La producción de cerveza sufrió altibajos e incluso tuvo que detener la producción brevemente cuando  algunos de sus cerveceros decidieron regresar a Flandes, y otros optaron por trabajar en las minas de México para ganar más dinero.

La última mención de esto en el registro histórico parece ser en 1552.

En cuanto al tipo de cerveza que se elaboraba, no debemos pensar en parametros actuales. Aunque no tenemos constancia sobre el tipo o metodo de elaboración podemos suponer que seria un tipo de cerveza de alta fermentación, turbia, mas espesa que las actuales, mas oscura y posiblemente con sabores más agrios y más ahumados, pero eso lo dejamos en el terreno de la especulación.

Aunque se cree que El Portal es el lugar donde se construyó la fábrica de cerveza, se desconoce su ubicación exacta, pero se cree que se encuentra en el sur de la Ciudad de México (donde se encuentra Metro Portales hoy) o en Amecameca en el Estado de México. Otra fuente lo ubica “cerca del llamado Paso de Cortés”. Se cree que actualmente hay situada en su ubicación un campo de golf.

Lo cierto es que esta primera aventura cervecera española en las Américas se merece un reconocimiento y un brindis por este emprendedor sevillano. Así que cojamos una buena cerveza sevillana y brindemos con Salud y birras por don Alonso de Herrera.

Salud y birras

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *