Primer jueves de agosto. Dia internacional de las Ipas

Según indica el Santoral el 2 de agosto  se festejan las siguientes onomásticas: Nuestra Señora de los Ángeles San Betario de Carnuto Santa Centolla mártir San Esteban I papa San Eusebio de Vercelli San Máximo de Padua San Pedro de Osma San Rutilio mártir San Sereno de Marsella Beato Augusto Czartoryski Beato Francisco Calvo Burillo Continue Reading

LAS CERVEZAS DE FERMENTACIÓN ESPONTANEA

Hay en el mundo de las cervezas dos grandes tipos que la gente va reconociendo cada día más. Estamos hablando de las cervezas de alta y baja fermentación Ales y Lagers.  Cada tipo se elabora con diferentes tipos de levadura que trabajan mejor en determinados rangos de temperatura.

En las cervezas de alta fermentación, esta se llevara a cabo con temperaturas entre 18º y 24º aproximadamente, la fermentación se llevará a cabo en menos tiempo, aunque posteriormente puedan llevar un acondicionamiento, maduración o segunda fermentación en botella o barrica. A temperaturas más bajas, la levadura se iría ralentizando hasta pasar a estado latente. Esta cálida fermentación promueve la creación de subproductos que afectan el sabor y el aroma de la cerveza de forma positiva.

En este gran grupo pueden salirnos cervezas con mayor o menor cuerpo, más o menos graduación alcohólica, con colores de pálidos a oscuros y con amargores más o menos pronunciados, todo dependerá de las cantidades y tipos de malta, lúpulo o agua que utilicemos, así como de otros factores la maduración que le apliquemos.

Por otra parte en las cervezas de baja fermentación, la temperatura a la que trabaja la levadura (generalmente de 8 a 12º) disminuye la velocidad a la que trabaja y alarga la fermentación que puede alargarse hasta las tres semanas. Probablemente nació en el siglo XVI, cuando la levadura se adaptó al acondicionamiento en frío, en las cavernas de almacenaje alemanas.

Posteriormente esta se “lageriza” o se deja madurar en frio, con temperaturas alrededor de 0º. la levadura se hunde en el fondo de los tanques y continua transformando el azúcar en alcohol al terminar la fermentación. De ahí el origen del término lager, que significa guardar o almacenar en alemán.

En estos métodos, a lo largo de los años se han aislado y seleccionado las cepas de levadura que daban mejores resultados o que eran más resistentes a contaminaciones, estas cepas son en general mutaciones  que se han desarrollado en respuesta a las condiciones de los procesos de elaboración y a los estilos de cerveza desarrollados en las cervecerías. Así cuando un cervecero se dispone a elaborar cerveza, cuenta con una levadura que ya ha sido “domesticada” y que actuará bajo unos parámetros bastante definidos.

Esto es lo que tiene el progreso, pero al principio todo era diferente. Al principio era el caos, las cervezas fermentaban espontáneamente, por las levaduras expuestas en el ambiente, y los resultados eran diferentes, inciertos, casi mágicos.

Y es aquí donde aparece nuestra tercera invitada, el tercer tipo de fermentación que da lugar a otro conjunto de cervezas diferentes, las cervezas lámbicas.

Una cerveza lámbic o lámbica es una cerveza de fermentación  natural y espontanea, es decir fermentada con levaduras y bacterias silvestres ( como diversos saccharomyces, brettanomyces, pediococus o lactobactilus) que flotan en el ambiente y que no están entrenados ex profeso para la elaboración de cerveza, como normalmente hacen las que se pueden adquirir en el mercado o las que seleccionan las cervecerías, esto hace que las cervezas lámbicas sean  cervezas de resultado incierto aunque una característica común en ellas es su grado de acidez más o menos acentuado.

 

Sin duda, para los no iniciados estamos ante el tipo menos conocido de cervezas, las cervezas más diferentes son especiales ya que al no añadir levaduras el proceso puede durar años y otro dato muy importante es que no hay dos iguales al tener levaduras silvestres es muy complicado repetir el proceso al 100% por eso muchas cervezas se catalogan por años.

Esto hace que sus perfiles organolépticos también sean diferentes, nos vamos a  encontrar matices ácidos, otros de carácter más complejo que pueden ir desde el fúngico al terroso pasando por los cítricos, afrutados o avainillados. Su alta carbonatación y sus aromas pueden recordarnos a sidras, o al cuero, a la tierra o incluso a los olores típicos de corrales, cabras o caballos. Son cervezas más complejas que requieren entrenar el paladar y que pueden lograr que  poco a poco vayamos admirando todos esos toques tan diferentes de los de las cervezas Ale y Lager.

Se suelen producir en un área  de Bélgica, esta se ubica al suroeste de Bruselas en el Valle del río Senne es decir tienen un fundamento geográfico importante. Se cree que su origen etimológico viene del pueblo de Leembek en este valle, donde antaño se ubicaban una gran cantidad de granjas cerveceras, se da la circunstancia que esta villa era conocida por los franceses como Le Village d´alambique, por la gran cantidad que había también en ella para la fabricación de ginebras.  Sea por una acepción o por otra lo cierto es que el termino ha terminado definiendo a todas las cervezas de fermentación espontanea.

Una de las características más peculiares de las cervezas lámbicas es que entre sus ingredientes llevan trigo crudo sin maltear, en una proporción de entre un 30 y un 40%, el resto será malta de cebada.

Además para su elaboración se utiliza bastante más lúpulo que para otros tipos, como 6 veces más y se utilizan lúpulos viejos de entre 1 y 3 años de edad, que ya han perdido sus características organolépticas en cuanto a sabor, aroma y amargor, se añade desde el principio del hervido y lo que se busca son sus propiedades antisépticas, es decir el cervecero no busca balancear la cerveza entre las maltas y los lúpulos sino que busca es protegerla de infecciones.

La elaboración se suele llevar a cabo durante los meses menos cálidos del año, (cada año menos) entre octubre y marzo, por favorecer el calor bacterias no deseadas.

También en la elaboración hay diferencias, pues el hervido del mosto con el lúpulo se alarga pudiendo llegar a las 5 o 6 horas, después se traslada el mosto para enfriarlo en grandes tanques de cobre, con poca profundidad y gran extensión que facilitará la superficie de contacto del liquido con el ambiente.

Estos recipientes suelen estar situados en buhardillas y áticos de las cervecerías productoras, después se abrirán las ventanas o incluso se abrirá  el techo para favorecer el milagro de la inoculación natural de las levaduras y bacterias del valle del Senne. Esta flora terminará por anidar en los tejados de las cerveceras por lo que muchos productores de lámbic tienden a mantener inalterable las instalaciones para que pueda producirse la inoculación correctamente. En función de las diferentes variables meteorológicas, que definen la curva de enfriamiento del mosto en función del tiempo, se procede a la apertura o cierre de las compuertas del tejado, situados al lado de la tina para incrementar o reducir la ventilación

Como curiosidad mencionar que recientemente se realizó una rehabilitación del tejado de esta zona, que tuvo que deshacerse colocando el tejado original de nuevo, a causa de que con la nueva cubierta la fermentación no comenzaba tal y como venía sucediendo durante décadas

Más de un centenar de microorganismos diferentes podremos encontrar en un mosto lámbic, entre ellos los principales serán:

Saccharomyces: levaduras silvestres que se encuentran en el aire, en contacto con el mosto contenido en las cubas de fermentación abiertas utilizadas para la elaboración de este tipo de cervezas. Las denominadas

Brettanomyces Bruselensis y la Brettanomyces Lambicus, son las más importantes dada su función, ya que son las encargadas de asimilar todos los azúcares no fermentables del mosto, de manera que al cabo de 3 años en una lámbic quedará una muy pequeña cantidad de azúcar, apenas un 0,2%

 

Brettanomyces: A menudo referido como Brett, es un tipo de levadura y no de bacteria como muchos suelen creer, los sabores, aromas, esteres dependerán de la cepa pero pueden ir desde heno, piña o establo. Trabaja más lentamente que el Saccharomyces.

Lactobactilus: es una bacteria, no una levadura, consume azucares del mosto pero en lugar de convertirlos en alcohol, los convierte en acido láctico. Es la que otorga el sabor ácido de estas cervezas

Pediococcus: También es otra bacteria Son bacterias puramente homofermentativas, usualmente consideradas contaminantes de la cerveza y vino aunque en algunas cervezas tales como la de tipo Lambic es deseable su presencia. Ciertos Pediococcus producen diacetilo, lo que proporciona un aroma a mantequilla a algunos vinos y unos pocos tipos de cerveza.

 

Una vez el mosto se ha enfriado en contacto con el ambiente, de pasa a embarrilarlo para empezar su fermentación en barricas de madera (suelen tener 250 litros de capacidad) que no se pueden cerrar del todo porque podrían reventar

Tras unos días da comienzo la fermentación espontánea,
Cuando comienza este proceso, lo hace de forma acelerada y violenta, En esta fase cada tonel viene perdiendo entre 5 y 10 litros de su capacidad. derramándose espuma continuamente por los orificios de las barricas, más adelante se formará  un velo de levadura en el interior que evitará la oxidación y permitirá que la cerveza siga transformándose gracias a los microorganismos que residen en la madera que solían tener vinos generosos.

Luego la fermentación continúa en un proceso largo y complejo que dura como mínimo tres años, en el que cada tonel pierde hasta un 20% de líquido como consecuencia de la evaporación, ya que al contrario que sucede con el vino, no se utiliza la técnica de rellenado con mosto.

Cuando ha terminado su presencia en barrica, se pasa a embotellar.

En la botella la cerveza sigue evolucionando gracias a los Brett, que siguen con su lenta actividad y que le permite dilatados tiempos de consumo y

asimismo que cada cerveza sea totalmente diferente incluso de otros lotes de la misma cervecera.

En definitiva son cervezas  más salvajes, cuya fermentación escapa a cualquier control, ya que las variables que determinaran el carácter final de la cerveza es casi infinito, de esta manera es casi imposible encontrar lambics puras sin mezclar, resulta casi obligatorio realizar mezclas entre las diferentes cubas jóvenes y viejas para armonizar sabores y conseguir resultados óptimos. El mezclador de lambics solo usa como instrumento su paladar y su olfato. Un trabajo que tiene tanto de ciencia como de arte.

Los diferentes tipos de cervezas lámbicas que podemos encontrarnos son:

Gueuze: Es el resultado de una mezcla de lambics jóvenes y añejas. Las jóvenes suelen suponer como mucho un 15 % del total Los matices resultantes dependen del porcentaje de la presencia de cada una de las lámbicas en la cerveza final, y se caracteriza por su marcada acidez, y su prolongada conservación. Como tiene una segunda fermentación en botella que puede durar entre 6 y 18 meses gracias a los azúcares aportados por la lámbic joven, se produce una «champañización» de la cerveza, dotándola de una mayor concentración de carbónico y resultando una cerveza muy carbonatada, ácida, compleja y refrescante. Algunos productores intentan edulcorarla para acercarla al gran público. La Gueuze tradicional, sin edulcorar viene etiquetada generalmente con la palabra “oude” que significa antiguo.

Color dorado, con una claridad excelente y una capa de espuma fina y duradera, que parece que tenga que perdurar por siempre. Es efervescente.

Un aroma moderadamente ácido se combina con otros de especiales, que pueden perfectamente recordarnos al cuero, a la tierra o incluso a los olores típicos de corrales, cabras o caballos

Las Gueuze suelen tener un carácter moderadamente ácido, que tradicionalmente se ha equilibrado siempre con características maltosas, de trigo y de notas a corral. También puede percibirse un cierto dulzor, que en exceso se considera fuera de estilo. Lo más importante en el sabor de estas cervezas es otra vez el equilibrio, a pesar de que hay algunos ejemplos que pueden ser más ácidos. Las notas maltosas no son demasiado perceptibles En cuanto al amargor originado por el lúpulo, el nivel es entre inexistente y bajo. El final es seco, agrio.

Frutales. Otra forma de preparar las cervezas lámbicas es aquella que las mezcla con fruta natural. Por lo general se utilizan lambics jóvenes a las que se les añade fruta en proporción de 1 a 6, en las barricas que generará una nueva fermentación gracias al azúcar de la fruta, que además transmitirán también sabores, aromas y colores a la cerveza

La más conocida es la Kriek, otro género muy popular en Bruselas, consiste en el resultado de macerar cerezas de Schaerbeek (una variedad de cerezas belgas) dentro de cubas que contienen lámbic de dos años de edad, durante 5 o 6 meses. También es conocida la variedad Framboise elaborada en vez de con cerezas, con frambuesas, aunque también  hay lambics elaboradas con otras frutas como melocotones, albaricoques, fresas etc.

Otros productores lo que hacen es inyectar sirope y extractos de fruta en la cerveza a la hora de embotellar, produciendo un gusto excesivamente azucarado y artificial más comercial y fácil para el consumidor no iniciado.

Faro: Se trata de una lámbic a la que se le añade azúcar candeal y caramelo. Al contrario que sucede con la Gueuze, por ejemplo, la conservación de esta cerveza no es muy prolongada puesto que el azúcar que se añade, al producir una nueva fermentación en botella, puede hacer estallar la botella por la presión del carbónico generado por eso se suele pasteurizas antes de embotellarla para evitar su refermentación en la botella.

Esta variedad se consume especialmente en cafés y cervecerías de Bruselas. En algunos locales aun se sigue realizando la mezcla en vivo delante del cliente, tomando lámbic joven de barril y mezclándola con un terrón de azúcar en el vaso.

En  Flandes oriental elaboran dos estilos de cerveza ácida, la Oud bruin y la Flemish fruit Ale.

Las Oud Bruin son cervezas oscuras agridulces con un carácter vínico muy marcado y que pueden envejecer durante varios años. Se fermentan en acero inoxidable y además de Saccharomyces cerevisiae se le añaden cultivos de bacterias lácticas y acéticas. Pero no son de fermentación espontanea

Las Flemish fruit ale tienen como base a una Oud Bruin y tradicionalmente son maceradas con cerezas, guindas o frambuesas.

Las Flemish red ale son típicas del Flandes occidental, son más ligeras de cuerpo y de color, se elaboran con levadura saccharomyces y se envejecen en fudres que están contaminados de bacterias lácticas y acéticas, a veces también de brettanomyces.  También es habitual que se envasen mezclas de cervezas más jóvenes con cervezas más evolucionadas. Pueden contener algo de taninos, lo que refuerza aún más el carácter vínico de estas cervezas. Son más ácidas que las Oud Bruin y más afrutadas. Su graduación alcohólica oscila entre 4,6% y 6,5%.

Las Sour Ales americanas de fermentación espontánea

Algunos productores de cervezas artesanas en los Estados Unidos han comenzado a elaborar cervezas utilizando levaduras salvajes para llevar a cabo la fermentación, y usando barriles de madera para la maduración, que han logrado un gran éxito de público y crítica

Al margen de estas grandes tres familias existen algunas cervezas que pertenecen a estilos híbridos o mixtos que comparten al mismo tiempo procedimientos en su elaboración propios de cervezas de alta fermentación y de baja fermentación o de fermentación espontánea, como por ejemplo las Kölsch alemanas que fermentan empleando levaduras ale, pero que posteriormente experimentan un periodo de acondicionamiento en frío. O también el caso de las Oud Bruin flamencas, que se trata de un estilo muy particular de cervezas obtenidas como resultado de la mezcla de cervezas de alta fermentación jóvenes y de maltas tostadas que fermentan en cubas abiertas, con otras más añejas, que han estado madurando en barrica durante largos periodos de tiempo. La mezcla, que contiene levaduras silvestres, desarrolla una segunda fermentación prolongada seguida por un periodo de maduración en barrica, generando notas ácidas y lácticas, con toques asidrados.

Estas excepciones sin embargo suelen ser asimiladas a las cervezas de alta fermentación con objeto de simplificar y normalizar la agrupación de las cervezas en estas familias.

 

 

Salud y birras.

Cata Pilsen Urquell

Aunque hoy en día se llame Pilsen a cualquier cerveza dorada y transparente, hubo un tiempo en que rubia solo había una: Pilsner Urquell. Fue la primera rubia, la original, la madre de todas las cervezas doradas y transparentes que dicen llamarse estilo Pilsen.

Incluida dentro del libro de estilos en el apartado de Lager Pálida Premium Checa.

El origen de la cerveza Pilsner Urquell se remonta a mediados del siglo XIX, cuando en 1838, y debido a la mala calidad de las cervezas que bebían, un grupo de cerveceros de la ciudad decidieron asociarse para buscar una manera de producir una cerveza de mayor calidad, un método que les permitiera mantener un estándar a lo largo del tiempo.

Hay que tener que en cuenta que hasta entonces, las cervezas distaban mucho de parecerse a lo que hoy solemos beber. Solían ser turbias, oscuras y espesas, hasta el punto de que normalmente no se servían en  vasos transparentes,  en el mejor de los casos era servida en jarras de porcelana.

La primera gran decisión de este grupo de cerveceros fue la de contratar a un joven arquitecto, Martin Stelzer, para que diseñara la fábrica en la que hoy en día se sigue produciendo la cerveza que lleva el nombre de la ciudad. Pilsen o Plzen que es una ciudad ubicada en el oeste de Bohemia en la República Checa que tiene cerca de 170.000 habitantes y se encuentra ubicada a unos 80 kilómetros de Praga. La fábrica se ubicó junto al río Radbuza, que reunía las cualidades necesarias. A saber: un suelo de roca arenisca, en el que fuera fácil excavar túneles, y acuíferos que proporcionaran agua blanda de calidad. Otra de las claves  fue la contratación del maestro cervecero bávaro Joseph Groll.

Joseph Groll

La misión de Groll: rescatar la cervecería del fracaso, pues una contaminación en sus instalaciones había dañado las materias primas con las que hacían su cerveza insignia y mermado peligrosamente las ventas.

Así que de inmediato Groll puso manos a la obra. Primero, Introdujo el método  de la baja fermentación: Hasta entonces, el método habitual de fermentación de la cerveza era mediante barriles abiertos a temperatura ambiente, en los que la levadura fermentaba en la parte superior del barril, lo cual hacía muy variable la calidad de la cerveza dependiendo de cantidad de levadura que hubiera en el ambiente (además de la añadida), pudiendo llegar a estropearla en los meses más cálidos. Groll hizo excavar túneles subterráneos para poder fermentar la cerveza en frío, tal como hacían los alemanes de Baviera en las cuevas alpinas, lo que se conoce como estilo lager. Para esto logro introducir al país una carga de levadura alemana para fermentación lager  !de contrabando!, pues las leyes germanas prohibían el comercio de la misma

Además  mejoró la calidad de las materias primas, destacando la calidad del agua, especialmente blanda, la excepcional cebada de Moravia, que se malteaba en la propia fábrica para obtener una malta muy pálida. Por si eso fuera poco, contaba con el magnífico lúpulo de la región de Saaz, que le confiere a la cerveza ese aroma y amargor únicos. También  introdujo otras innovaciones cruciales, como el uso de calderas de cobre calentadas directamente al fuego, lo que carameliza la malta levemente durante la cocción.

El resultado: una cerveza de fermentación lager, de cuerpo ligero a medio, color dorado pálido y de firme carácter de malta en perfecto balance con un lúpulo de notas bien definidas, conocida como la “Plzeňsky Prazdroj”traducido al español “Fuente original de Plzen”, y cuya traducción alemana es hoy el nombre que le da la vuelta al mundo: “Pilsner Urquell”.

La famosa puerta de entrada a la fábrica

Hoy en día y después de numerosos acontecimientos, la cerveza sigue realizándose en la misma fábrica que en 1842 y con las mismas especificaciones en cuanto a calidad y pureza. Así que seguimos disfrutando de aquel descubrimiento y por el resultado no nos queda sino decir Na zdraví y brindar por ella.

PD. Si podéis no me queda sino recomendaros una visita a las instalaciones y la ciudad de Pilsen y una cata de la Urquell en barril y sin filtrar ni pasteurizar. Ummm Delicia pura.

Salud y birras

 

¿Que es una Imperial Russian Stout?

Hoy vamos a hablar de un estilo diferente. Un estilo muy apropiado para los fríos días invernales, un estilo cuyos orígenes tienen un precedente viajero. Que tiene mucho que ver con las Indian Pale Ales,  ya que las dos fueron ideadas para soportar largos viajes y en este caso bajas temperaturas.
Estamos hablando de la Imperial Stout o Imperial Russian Stout  que es un tipo de cerveza de alta fermentación (Ale) cuyo origen se remonta al siglo XVIII en Inglaterra.
Es una variante del estilo Stout que se caracteriza por tener una mayor cantidad de alcohol por volumen (desde 6% hasta más de 15% en ciertos casos) y una mayor concentración de lúpulo y/o malta.

Según la guía de estilos se puede definir como una ale oscura con intenso sabor. Existen variaciones, con interpretaciones inglesas y americanas (predeciblemente, las versiones americanas tienen un mayor amargor, un carácter más torrefacto, y lupulado, mientras que las variedades inglesas reflejan un carácter más complejo de las maltas especiales y un mayor perfil de esteres). El amplio rango de características aceptadas permite una mayor creatividad en los cerveceros.

Las Imperian Stout son cervezas negras, con mucho cuerpo, maltosas, un alto contenido en alcohol no llegando a resaltar, complejas, con matices a caramelo, café, tostado, torrefacto, chocolate, ciruela, uvas pasas. Color negro cerrado, alto volumen alcohólico, mucha cremosidad y notas de café, cacao y regaliz. Suelen ser densas.

Es muy aconsejable dejarla madurar unos meses incluso superar el año desde su elaboración, para que desarrolle nuevos perfiles. El añejamiento afectará a la intensidad de los aromas tanto del lúpulo como de las maltas.

 

La Historia según parece es un poco diferente.

 

En la Inglaterra del siglo XVIII la cervezas negras no se llamaban todavía stout (término acuñado más tarde por Arthur Guinness) sino Dark ales.

En 1721 la Anchor Brewery de Londres denomino a una de esas cervezas oscuras como Porter haciendo referencia a los trabajadores de los muelles de Londres o porteadores que eran uno de sus principales consumidores.

 

Unos años antes el Emperador Pedro I de Rusia que transformó significativamente el país durante su reinado al iniciar, encabezar y realizar el proceso político, económico y cultural de “occidentalización” de Rusia había realizado una larga estancia en  Inglaterra.

Pedro I de Rusia

Gracias a sus viajes por Europa, Pedro I pudo estudiar con detenimiento cómo se desarrollaba la vida económica y política de las potencias de la época, adquiriendo ideas que pronto usaría en su propia nación. Además invitó a más de 900 especialistas extranjeros a trabajar en Rusia.

 

En Inglaterra quedo prendado de las fuertes cervezas negras, se llevo algunas a su corte y allí las puso de moda

Estas cervezas fuertes se empezaron a demandar pero para asegurar la estabilidad del producto había que subir el grado alcohólico y el lupulado (algo parecido a lo que se hizo con las Ipas), evitando así que la cerveza llegara corrupta. Poco a poco estas Porters fuertes se hicieron mas y mas famosas en Rusia y tuvieron en Catalina I La Grande una de sus mayores entusiastas consumidoras. Ella misma pedía lotes de este estilo  de cerveza (etiquetada como Thrales Entire) a la Anchor Brewery de Southwark, Londres.

Catalina I La Grande

La cervecera cambio de dueños, pero el producto seguía enviándose a la corte imperial rusa.  Catalina I que era una gran enamorada de estas cervezas además también pedía cerveza a la John Courage Brewery que desde el primer momento mostraba en su etiqueta que esa cerveza se elaboraba por orden de la Emperatriz Catalina I La Grande.

Es posible que esta sea el origen más definitivo del término Imperial Stout. A principios del siglo XIX esta variación fuerte de las cervezas Porter se empezó a denominar como Imperial Porter. A partir de ahí, el termino imperial como prefijo en un estilo de cerveza, hace referencia a las versiones más fuertes de estos estilos.

Posteriormente, ya en el siglo XX y por cuestiones de marketing se le añadió el término Russian para añadirle algo de exotismo.

Debido al aumento de los aranceles a la importación por parte de Rusia, la exportación de cervezas desde Inglaterra se redujo drásticamente y en 1822 se estableció una cervecera de Porter en San Petersburgo para alimentar la demanda del estilo en Rusia. De aquí nace también el estilo Baltic Porter, una porter con alto contenido alcohólico y de fermentación lager originada en los países bálticos,

En la actualidad, la auténtica Russian Imperial Stout británica sigue elaborándose desde hace más de 200 años en la Courage Brewery (antigua Barclay Perkins & Co y actual Wells & Young’s que es quien heredó la propiedad de la receta desde los tiempos de la Anchor Brewery de Londres, y se la conoce como Courage Imperial Russian Stout (10% ABV).

Etiqueta de la Imperial Russian Stout de Courage

Con lo que podemos definir que a día de hoy una Imperial Russian Stout es la versión más fuerte del estilo. Son cervezas con un elevado grado de alcohol, más oscuras que sus predecesoras Porters y utilizando maltas de sabor tostado intenso. Así que si después de la jornada en un día frio de invierno os apetece degustar una de estas maravillosas cervezas, servírosla en una copa de coñac, mimarla, observarla, calentarla, dejad que se asiente y degustad, brindando por aquellos locos ingleses y rusos que la degustaron antes que nosotros.

Salud y birras

Disección de una caña

Los Preparativos

Debemos comprobar el vaso que debe estar limpio y en aireación (es decir, boca arriba), para que respire y no atrape aromas.

También comprobaremos el barril, comprobando que la secuencia de temperatura y calidad sea la óptima. El barril no debe transportarse rodando por el suelo, eso alteraría el producto, y en caso de que ocurra será necesario que esté un mínimo de 72 horas estable. Si no, nos encontraremos con mucha espuma, o incluso se corre peligro de que el barril explote.

Tenemos que lavar el vaso justo antes de servir la caña. Todos los sistemas de grifo, llamados comúnmente “cañeros”, tienen una especie de grifo que sirve para inundar la parte interior del vaso, llamado “mojavasos”. Se busca la eliminación potencial de partículas volátiles adheridas a las paredes interiores del recipiente (polvo, detergente, restos de alimentos), y la lubricación de su interior. Esto es básico para que surjan los conocidos por los profesionales como “encajes de Bruselas”, que son los aros o siluetas circulares de carbónico que se dejan ver a medida que vamos consumiendo. “Dicen que cuando una cerveza está bien tirada, el vaso está limpio y está todo correcto, puedes contar los aros. Si no aparecen es porque se ha quedado alguna partícula de polvo, de aceite, detergente…”,

En cuanto a la frescura de la cerveza lo óptimo es que el barril haya sido pinchado lo más cercano a la fecha de consumo, en teoría de 0 a 30 días, en la práctica mucho mejor que esos días sean los menos posibles.

Muy importante para que sea perfecta es la técnica con el grifo. El vaso se debe disponer a 45º, y a una distancia de unos 5 centímetros del grifo. Es la forma en la que la caída de la cerveza respeta la burbuja, su sabor, aroma y fuerza.

Al abrir el grifo hay que esperar unos segundos antes de acercar el vaso, y lo mismo al cerrarlo: el vaso hay que retirarlo instantes antes. Esto es para evitar que caiga alguna gota ácida que estropee la caña. No se trata de escanciar, así que según los expertos, ese gesto de subir y bajar el vaso, o el famoso golpe que dan en algunas barras, no son correctos. El caño nunca debe de tocar el líquido por cuestiones de sanidad y porque entraría oxígeno y se quebraría la fuerza del carbónico.

La espuma, o mejor dicho, emulsión de cerveza o giste, es un elemento de lo más visible en una caña, y perceptible a través de varios sentidos, se consigue cuando el vaso se endereza, en el momento en que estando a 45 grados de inclinación el líquido llega al borde y la cerveza sigue cayendo del grifo, pero ya en vertical. Su textura debe de ser cremosa, no jabonosa, ya que se trata de una emulsión del producto. Su densidad protege al líquido que tiene debajo para que no entre oxígeno y para que mantenga intactas todas sus propiedades. Algunas cervezas lager aconsejan además el uso de la espátula, que de algún modo “sellará” esa capa cremosa. En caso de usarse, la espátula debe ser de plástico y nunca de metal, ya que están prohibidas por la normativa.

La presentación

Una caña bien tirada debe tener una densa capa de crema de un par de centímetros de espesor, bajo la que se agolpan un sinfín de pequeñas burbujas de carbónico formando una nube.

Si además lo acompañamos de una buena tapa, habremos creado una pareja perfecta ideal para ser degustada solo o en compañía y de satisfacer a los más exigentes paladares.

Salud y birras

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